Buen artesano del cine mas comercial, Ron Howard está empeñado que los espectadores le tomemos en serio como gran director. Ron Howard quiere hacer PELICULAS y quiere trascender hoy, a más tardar. Y Cinderella man no es una mala película, pero tampoco es un peliculón. No está mal dirigida (es muy bueno el ritmo con que nos lleva, in crescendo, al primer combate resurreción de Braddock, ayudado por la complicidad de un Rusell Crowe perfecto en el hombre sin nada que perder), no está nada mal interpretada, Rusell Crowe hace creible el personaje y la película ejecuta sus mejores piruetas en los cara a cara que tiene con un inmenso Paul Giamatti. Los problemas, aparte de unos secundarios nada bien dibujados (Rene Zelleweger bastante hace con un papel sin la más mínima sustancia) es una falta de la misma trascendencia que busca el director con su filmografía; pude que sea fácil identificarse con el heroe, pero sus penalidades no son más que lugares comunes de la gran depresión, mil veces vistas en la pantalla con mejores resultados (Las Uvas De La Ira o La Rosa Púrpura del Cairo son dos ejemplos, curiosamente, de directores capaces de trascender) y algunos dolares menos de presupuesto. Total, una casucha y unos muelles no dan para mucho como elementos cinematográficos con las limitaciones de Howard.
el climax final no hace más que corroborar a lo arriba dicho, con malo malísimo y algo tramposillo, además de hacer chistes verdes sobre la chica del heroe, algo que siempre se paga al final en el cine americano, todo ellos sobre una música fanfárrica.
En fin, se pasa el rato, no se hacen largas las dos horas y media y, así como Michael curtiz hacía obras maestras mientras creía estar haciendo cine comercial, Ron Howard hace cine comercial mientras cree hacer obras maestras.